Reseña POR CARO, AL FIN DEL MUNDO

«¿Alguna vez te has preguntado hasta dónde estarías dispuesto a llegar por amor? ¿Hay algo más poderoso que el amor de un padre por su hija? Carlos Salgado, el protagonista de esta historia, se vio obligado a responder a estas preguntas.

La historia, basada en hechos reales, narra el proceso de secuestro de una niña, Carolina, a manos de su madre, y la odisea de un hombre, su padre, que arriesga toda su vida en una operación de rescate rodeado de burocracia, traición y armas de fuego.

Carlos tendrá que sobreponerse a sus sentimientos y emociones para poder estar, cada vez, un poco más cerca de su hija». 

Leer a David es sinónimo de pasión y tensión. Esta ha sido la primera obra de no ficción que he leído y, francamente, me ha gustado muchísimo (aunque lo he pasado muy mal con el padre de Carolina, pobrecito).

La historia está basada en hechos reales y eso, queramos o no, le imprime más fuerza y carácter a todo lo que ocurre entre sus páginas. Nos encontramos con el padre de Carolina, un hombre que se ha ganado todo mi cariño y mis ganas de meterle en una burbuja para que deje de sufrir. También tenemos a la madre de Carolina, una mujer que representa lo peor del ser humano porque, ¿cómo se puede tener tanta sangre fría y tan poca vergüenza? Y, finalmente, no podemos olvidarnos de la personita sobre la que recaen todas las acciones de sus padres: Carolina; una niña que, con el paso de los años, empieza a comprender lo que pasa entre su madre y su padre y les culpa por haberle arruinado la infancia. Porque sí, en estos asuntos, quien peor parado sale es el hijo en común, y Carolina no es una excepción.

A lo largo de la novela, conocemos los entresijos del funcionamiento de la justicia (que no es ciega en muchos casos y que dista de ser imparcial en otros tantos), nos hacemos eco de la angustia del padre de Carolina y de lo desamparado que se siente. Aun así, es un hombre que lucha contra viento y marea, arriesgándose a que le impidan el paso a algún que otro país por denuncias falsas.

David ha investigado a fondo, se nota el trabajo que esta novela lleva detrás. A pesar de no ser una historia muy larga, está cargada de todo tipo de emociones (más de una vez me han entrado ganas de estrangular a algún que otro personaje, ejem…). Además, la pluma de David es rápida y ligera, sin construcciones complicadas que dificulten la lectura. Los flashbacks están bien situados y ayudan a comprender mejor qué fue lo que ocurrió para que Carolina acabase lejos de su padre. Y bueno, el final me ha dejado demasiado blandita…

En definitiva, es una buena forma de iniciarse en la no ficción, en la narrativa basada en hechos reales y, por supuesto, en la escritura de David.

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