RESEÑA LA CARICIA DEL INFIERNO

«Layla Shaw intenta arreglar su vida hecha añicos, tarea complicada para una adolescente convencida de que las cosas ya no pueden empeorar más. Zayne, su atractivo mejor amigo, está fuera de su alcance debido a su misterioso poder para robar el alma cuando besa a alguien. Los Guardianes, que siempre la han protegido, de repente ocultan peligrosos secretos. Y no se puede permitir pensar en Roth, el sexy príncipe demonio que la entendía como nadie lo había hecho antes. Pero a veces tocar fondo es solo el comienzo. De repente, los poderes de Layla empiezan a desarrollarse y por fin recibe la tentadora oportunidad de experimentar lo que hasta ahora se le había prohibido. Entonces, cuando menos se lo espera, Roth regresa, y trae consigo noticias que podrían cambiar su mundo irremediablemente. Por fin consigue lo que siempre ha deseado, pero con el infierno desatándose literalmente sobre la Tierra y el aumento de los asesinatos, el precio podría ser más alto de lo que Layla está dispuesta a pagar».

Tras el impactante final de El beso del infierno, donde Roth se sacrifica para salvar a Zayne y va a los fosos del infierno, Layla no sabe cómo seguir adelante. Nos encontramos ante una segunda parte en la que las emociones están a flor de piel. Es una montaña rusa de eventos y deseos, de situaciones en las que amas y odias a Roth a partes iguales.

En esta entrega, Layla me ha puesto bastante de los nervios, debo admitirlo. No me ha gustado cómo ha desarrollado su relación con Zayne, principalmente porque lo usa como se usa un clavo para sacar a otro clavo. Aun así, el hecho de que haya hecho algo tan humano, tan normal, es lo que le da el realismo a su personaje. Su carácter se va forjando en La caricia del infierno hasta llegar al final, en el que empieza a asumir quién es ella, lo que es capaz de hacer y a quién pertenece su corazón.

En cuanto a Zayne y Roth, me encanta el pique constante que tienen, aunque Zayne se pone en modo macho dominante en más de una ocasión. Hay que tener en cuenta, no obstante, que su especie es así: protege a las mujeres por encima de cualquier cosa, los hombres tienen asumido su rol como guardianes y protectores. Por otra parte, al fin descubrimos la faceta más sexy de Zayne. La verdad es que me hizo replantearme un poco mis preferencias, pero finalmente terminó ganando el Príncipe Heredero.

Roth, como no podía ser de otra manera, sigue siendo Roth. Y eso significa anteponer sus intereses a cualquier cosa; y eso no siempre es malo, ojo. Sí, se comporta como un auténtico imbécil con Layla; y sí, sigue siendo endiabladamente atractivo, tanto por su físico como por su forma de ser. Sin embargo, tengo una sola pega para Roth y es que se trata del personaje que menos evoluciona, a mi juicio.

Finalmente, Stacey y Sam cobran un mayor protagonismo en la vida de Layla. Son su constante, lo único que la mantiene cuerda en un mundo en el que, de repente, existe un ser capaz de hacerlo todo añicos sin inmutarse.

Hay acción, hay amor y desamor, hay salseo picante y un mensaje muy claro: ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos.

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