El Último Late Night- Empieza el espectáculo

¡Volvemos tras los comerciales con el siguiente invitado de la noche! ¡El presentador de televisión, Jack Delroy!

Así sonaríamos en Pasaporte Akihabara si fuéramos un show de variedades de los años 70, pero como no lo somos, intentaremos alejarnos de los trucos efectistas de turno para hablaros un poco sobre la última película que hemos podido disfrutar gracias a Filmin antes de que se estrene el día 24 de mayo. Se trata de Late Night with the Devil, que en España se ha traducido como El Último Late Night.

Póster oficial

Como todos sabemos, los festivales de cine independiente son, en muchas ocasiones, la puerta más o menos pequeña por la que entran algunas películas destinadas, en un futuro, a salas mayores. Eso mismo ha sucedido con Late Night with the Devil, que ha visto su oportunidad en Sitges, donde ha sido nominada a mejor película y ha ganado el premio a mejor guion, escrito por los hermanos Cairnes, que son también directores.

Aquí es, precisamente, donde mi mandíbula se desencaja. Una película que pertenece al género de terror, ¿puede ganar un premio a mejor guion cuando los primeros minutos ya te revelan la información suficiente para que sepas qué es lo que va a pasar al final? No me refiero a que antes de acabar la película te suelten una pista con la que tú hiles con tu suspicaz aguja lo que habías visto en un comienzo, sino que, si ya eres una persona con calle, en los primeros minutos en los que se te expone la vida del protagonista gracias a un video documental que te sumerge en la época, escuchas los dos datos necesarios para generar una historia que esperas no sea tan obvia y termines equivocándote. Pues bien, eso no sucede.

Pero como decía Jack el destripador (y seguramente Jeffrey Dahmer también), vayamos por partes. Para empezar, Late Night with the Devil es una película found footage, que viene a decir que te van a soltar el metraje encontrado de lo que corresponda, como bien sucede también en El proyecto de la bruja de Blair, por poner un ejemplo conocido. En este caso, la cinta se inspira en un show de variedades que triunfó en Australia, presentado por el periodista americano Don Lane y donde se podían ver todas las noches exorcismos, abducciones u otras parafernalias parapsicológicas. Sí, el Iker Jiménez de Australia. Pero la cosa no se queda ahí, porque Lane contó con la presencia de los mismísimos Warren en uno de sus programas, a los que se hace un guiño en la película, así como los propios invitados de este Late Night with the Devil, inspirados en personas reales que fueron a su programa en alguna ocasión. Las referencias, sin embargo, no terminan tampoco aquí, porque la época bien se presta a jugar con las sectas satánicas del momento y a rememorar el regusto al maligno que todavía estaba presente gracias a la película El exorcista.

En este caso ficticio, estamos hablando de una grabación del último episodio, emitido el día de Halloween, de un famoso late show de los años 70 llamado Night Owls, cuyo conductor es Jack Delroy, maravillosamente interpretado por David Dastmalchian (El Caballero Oscuro, Escuadrón Suicida, Oppenheimer, Dune). Como le corresponde a su propio personaje dentro del show, casi todo el peso de este largometraje recae en Dastmalchian, que aguanta el tipo con una chispa que amenaza con fundir los plomos de tu televisor. Algo no muy alejado a lo que sucede en la trama de la propia película. Pero la elección del actor no fue algo casual, porque Dastmalchian no solo tiene esa distinción de haber salido en largometrajes de renombre, sino que, rebuscando un poco en su vida, los hermanos Cairnes descubrieron que era más conocedor de la materia de lo que ellos imaginaban al encontrar un artículo que había escrito para una revista acerca de presentadores de programas de misterio. ¡Cuando el destino llama a tu puerta es imposible ignorarlo! Y eso mismo sucede en esta película con los espíritus.

Jack Delroy, que es nuestro protagonista, lleva años siendo el presentador de un programa que comenzó en la lista de números uno, pero que ha ido descendiendo en audiencia con el paso del tiempo. Delroy ha intentado de muchas formas distintas volver a reflotar el espectáculo, pero las audiencias han seguido cayendo. Esa noche, sin embargo, los invitados y las circunstancias que conformarán al programa emitido el 31 de octubre de 1977 prometen garantizarle un share nunca visto, aunque se convierta en su última emisión.

Si algo suscita este tipo de representaciones en directo con prestidigitadores de todo tipo y parapsicólogos charlatanes es agnosticismo. Eso es algo que la película sabe llevar muy bien, haciéndote dudar constantemente de la veracidad de los hechos y de cómo todo puede estar más o menos preparado para generar, precisamente, ese empujón de audiencia que tanto necesita el programa. Dastmalchian, en su papel, baila entre la inconsciencia y el disfrute, entre hacer las preguntas adecuadas y prender las mechas oportunas, ignorando que todo terminará saliéndose de madre cuando un espíritu inesperado se presente en el felpudo del plató, limpiándose sus translúcidos zapatos y aguardando a que un circo de inconscientes le abran la puerta.

Quiero creer que lo valorable de la película no es tanto el misterio (obvio donde los haya) como la forma cuidada de mostrarlo. Para empezar, las imágenes ciertamente documentales que te presentan la situación, basadas en la película The Killing of America, que hasta replican su misma fuente a la hora de poner título a la película. Desde ahí, se vale del conocido formato late show con toques añejos en el que se intercalan imágenes detrás de las cámaras donde, si pensabas que todo estaba orquestado, piensa dos veces. Tres, incluso, porque les encanta ser ambiguos y a nosotros que lo sean.

¿Creéis que es verdad lo que dicen? Que la película se rodó en tan solo veinte días, ¿o que es otro truco de Delroy para generar expectación?

Sea como fuere, no podéis perderos la experiencia de ver este late show demoníaco el día 24 de mayo y aquí os dejamos un tráiler para abriros un poco la puerta al programa de Jack:

Pero cuidado, porque uno nunca sabe quién va a estar al otro lado.

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