JEANNE DU BARRY

¡Hola a todos! Os traemos la reseña de una nueva película. Se trata de Jeanne Du Barry. ¿Y esto que es?, diréis. Pues os lo voy a explicar. ¿Os gustan las historias ambientadas en el palacio de Versalles? Vestidos pomposos, la corte francesa, hechos reales… ¿Y si os digo que es el último trabajo de Johnny Depp? Ahí seguro que tengo vuestra atención. Pues sí, nuestro Johnny ha hecho una película francesa, lo cual quiere decir que le podemos escuchar hablando un perfecto francés digno de un rey. Porque, sí, hace de rey. Concretamente del penúltimo rey de Francia de antes de la revolución, Luis XV.

Jeanne du Barry era una joven plebeya. En la película se nos muestra como una chica a la que le gustaba la lectura; no era ninguna iletrada y, a pesar de no pertenecer a la nobleza, supo abrirse camino para salir adelante y no caer en la miseria. En aquella época ser mujer no tenía muchas salidas para alguien que intentaba no depender de nadie más que de sí misma, pero Jeanne era muy inteligente, y supo usar su atractivo para buscarse sus compañías y arrimarse a quien más le convenía. No fueron pocos los hombres que pasaron por su cama, pero la película no hace de ello un drama, ya que nos presenta a Jeanne como una mujer que disfruta entreteniendo a los hombres de esa manera. Sin embargo, no era una mujer ambiciosa, y prueba de ello es que, cuando le proponen conocer al mismísimo rey, no muestra mucho interés. Ella solo desea mantener su estatus y su nivel de vida; nunca entró en sus planes convertirse en lo que finalmente fue: la amante favorita del rey.

La película tiene bastantes puntos cómicos que impiden que el espectador caiga en el aburrimiento. No obstante, no podría calificarse como una comedia, aunque tampoco como un drama. Es, simplemente, la vida de un personaje histórico de cierta relevancia en la Francia del siglo XVIII. Vemos a Jeanne desde que era una niña, pero no veremos su final, ya que en la película un narrador nos cuenta algunos hechos destacados, entre ellos, lo que ocurrió después de que abandonase Versalles. También debo añadir que no es una película romántica. No existe romance alguno entre Jeanne y cualquiera de los personajes, pero sí diré que Jeanne no es una mujer fría y sin sentimientos: todo lo contrario. Jeanne es cariñosa y afectuosa.

Algo que quiero destacar es el maquillaje, vestuario y peluquería. Son realmente impresionantes. Siendo Versalles, no se podría esperar otra cosa, pero os aseguro que no son trajes simplones o anodinos. El maquillaje en particular me ha impresionado en las últimas escenas de Depp en pantalla; no puedo revelar qué pasa sin hacer spoilers pero cuando la veáis, me daréis la razón.

A pesar de que el cine nos ha dado montones de películas sobre la corte de Versalles y los años previos a la revolución, esta película aporta el hecho de que contiene cero intrigas, cero política, y es muy fácil de seguir incluso para quien no esté muy puesto en historia. Además, pese al oficio de Jeanne, la película no contiene ni una escena de sexo. Todo se intuye pero nada se muestra. A pesar de contar con un narrador, la película sigue a Jeanne y todo lo que vemos lo hacemos bajo su punto de vista, es decir, no solamente es una película sobre la meretriz del rey, también es la historia de una mujer con sentimientos y que, ante todo, amaba la vida.

Si, tras ver esta película, os habéis quedado con las ganas de saber los posteriores acontecimientos en el palacio de Versalles, os recomiendo la película María Antonieta de Sofía Coppola y el manga La rosa de Versalles, publicado en español por ECC.

¿Es una película entretenida? Rotundamente sí. Le gustará a quienes disfrutan de las películas de época, de los palacios y vestidos maravillosos con pelucas imposibles, pero no quieren nada de politiqueos o guerras.

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