Reseña LA ESCUELA DEL BIEN Y DEL MAL

Que a Netflix le gusta sorprendernos no es nada nuevo; la cuestión es si consigue el efecto deseado o no. Últimamente, la plataforma está sacando nuevas películas y series, unas con más éxito que otras, y hace solo unas semanas pudimos disfrutar del estreno de una de ellas: La Escuela del Bien y del Mal, un filme de dos horas y media basado en el primero de los libros que conforman la saga.

La película narra las aventuras de Sophie y Agatha, dos amigas muy diferentes la una de la otra. Mientras a Sophie le encantan los libros de fantasía, Agatha prefiere los de terror. Mientras que Sophie es rubia y una buena chica, a Agatha la tachan de bruja por su pelo oscuro encrespado y su siniestro aspecto. Se conocieron tras la muerte de la madre de Sophie y, desde entonces, han sido inseparables. Pero todo cambia cuando descubren la existencia de la Escuela del Bien y del Mal, un lugar donde se entrena a los héroes y los villanos protagonistas de nuestros cuentos y le dan forma a nuestra realidad. Sophie arde en deseos de ir y convertirse en princesa, pero a Agatha no le gusta un pelo el asunto…

La historia cuenta con varios aspectos predecibles, pero consigue sorprendernos con algunos giros poco esperados, como la elección final de Agatha respecto al hijo del rey Arturo. Lo que más me ha gustado ha sido cómo la chica a la que consideraban una bruja en su aldea se convierte en el único eslabón que lo mantiene todo unido. Su carácter firme la hace perfecta para el papel que ejerce. Por su parte, Sophie rompe la jaula en la que siempre se ha visto prisionera y descubre una parte de sí misma que desconocía. Eso sí, la lección está bien clara: no todos somos buenos o malos, únicamente; existe una gama de grises que nos hace humanos.

En cuanto a los efectos especiales, no podemos esperar mucho de una película de fantasía producida por Netflix. Sí es cierto que los conjuros mágicos parecen realistas, no así otros momentos de la película. La banda sonora no resulta llamativa, salvo por el uso de extractos de algunas canciones conocidas, como Toxic, de Britney Spears, o la banda sonora de La Bella Durmiente.

En general, no es una película que hubiese tenido una buena acogida en los cines. Su estreno en la plataforma ha sido la mejor opción para ella. Sí le reconozco a Netflix su apuesta por la fantasía, en especial por la fantasía juvenil. Eso acerca este género a un público que suele ser escéptico, así como a los más pequeños, que encontrarán en La Escuela del Bien y el Mal la película perfecta para una tarde de mantita y palomitas. Se trata de un filme entretenido, divertido y ligero.

La nota que le doy es un 6,5/10. Quedo a la espera de que salga la segunda película y de que mejoren los efectos visuales.

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