Reseña Babygirl

¿Qué es lo que hace especial a Babygirl?

La respuesta es Nicole Kidman.  Babygirl es un film de suspense erótico que cuenta con la espectacular interpretación de Nicole Kidman como Romy, la CEO de una empresa tecnológica que vive una vida de ensueño pero tras una necesidad sexual sin resolver en un matrimonio de más de 20 años junto a su devoto esposo interpretado por Antonio Banderas; se enbarca en una ardiente aventura erótica con el nuevo becario de la oficina, Samuel (Harris Dickinson) quien pondrá a prueba a su mentora en una constante relación de poder. 

La película arranca con mucha pasión en un orgasmo que es tan falso como los últimos animales generados por ordenador del live-action de Mufasa. Desde ahí la pelicula crece en un constante drama cargado de erotismo mientras toda la vida de ensueño se desmorona poco a poco. Babygirl plantea una dualidad entre el empoderamiento femenino y la sumisión que puede existir en la realidad más próxima dentro de las relaciones de poder; tan cerca de la veracidad que en una entrevista la directora Halina Rhein confirmó que hay ciertas escenas de la película que surgen de su propia vivencia personal.

Sin embargo, un papel tan complejo y dual psicológicamente es un gran reto actoral que ha asumido con creces la actriz Nicole Kidman coronándose con una actuación de 10. 

La austroestadounidense presenta un personaje tan cambiante como el conflicto mismo, jugando muy bien a esconder el juguete roto que realmente es con una fachada de confianza y elegancia. Kidman no tiene miedo a la incomodidad que puede existir en ciertas escenas; y dejamos de ver a la madre y esposa preocupada por su familia como en Los Otros (2001) o The Undoing (2020) para mostrarnos otro tipo de madre más independiente y alejada de su labor familiar, impulsada por sus deseos más oscuros. Por otro lado, sorprende ver a Antonio Banderas en el filme puesto que a pesar de no salir ni ¾ partes del metraje, demuestra que los buenos actores, al igual que en el fútbol, no necesitan de muchos minutos para marcar la diferencia. 

Quitando la interpretación rigurosa de este reparto; esta película no es más que una cinta que recuerda las tramas  de thriller erótico que están de moda entre el público juvenil pero adaptada a un espectador más maduro, intentando profundizar en diversos temas como la libertad sexual de las mujeres, la relaciones de pareja, el empoderamiento femenino y la sumisión, las relaciones abiertas, el matrimonio, etc… quedándose en un tira y afloja de empoderamiento y sumisión, casi absurdo entre los coprotagonistas, pues es tal el número de temas que quiere abarcar la pelicula que incluso en el propio final el personaje no llega a ninguna conclusión y termina practicamente igual que estaba. No existen consecuencias, no hay moraleja; quizas de eso se trata y sorprende: que en la vida no hay que buscarle siempre una lección a todo, pero es cierto que la película es más narrativa que mostrativa y genera cierto desajuste con el espectador. ★★★

Reseña realizada por Alejandra Vera Arroyo

Tráiler de la película. 17 de enero en cines

RESEÑA UN LÍO DE MILLONES

La comedia es un signo característico de este país, y más en el cine. En los últimos años hemos visto cómo nuestras salas se llenaban debido a la presencia de comedias patrias. Unas mejores que otras, eso sí. La llamada “nueva comedia” en EEUU provocó un cambio importante en la forma de hacer y de vender este tipo de productos. Es fácil reconocer las comedias más contemporáneas en España, ya sea porque cuentan con un póster de color chillón o porque cuenta con los 3-4 actores de siempre, acompañados de algún secundario interpretado por alguien que esté de moda en ese momento.

Cierto es que cuesta encontrar algún producto rescatable en un catálogo tan amplio, aunque siempre encontramos excepciones (sin llegar al nivel de locura de 8 apellidos vascos o cualquiera del multiverso de la locura de Santiago Segura). Afortunadamente, esta es una de esas excepciones.

A ver, que tampoco me quiero venir demasiado arriba. Un lio de millones no es la octava maravilla (ni lo pretende) pero sí que es verdad que se agradecen películas así de vez en cuando, que sepan lo que quieren ser y nos hagan pasar un buen rato sin demasiadas pretensiones. La directora Susan Bejar nos entrega una comedia ligerita repleta de gags típicos pero efectivos y liderada por un dúo protagonista que, para que vamos a negarlo, eleva significativamente el nivel del producto en cuestión. Antonio Resines y Gracia Olaya interpretan a un matrimonio cuya relación con sus dos hijos (interpretados por Clara Lago y Alberto Olmo) no atraviesa su mejor momento, que digamos. Para intentar recuperar su cariño y que sus hijos vuelvan a interesarse por ellos, los dos protagonistas urden un plan: hacerles creer que han ganado la Lotería.

Como ya he comentado, todo el peso de la cinta lo llevan Resines y Olayo, que están estupendos y generan unas situaciones que arrancan más de una risa (en especial algunos momentos del personaje de Gracia Olayo conversando con su “asistenta”). La película se basa en eso, segmentos humorísticos de los ellos dos mientras se rodean del resto de personajes y sus correspondientes historias. Esos momentos son los que hacen que el ritmo de la película se resienta, en mi opinión. Lago y Olmo hacen lo que tienen que hacer, consiguen que les cojas una tirria del copón, pero sus segmentos no llaman la atención que tienen que llamar (en especial los del personaje de Olmo). ¿Que por qué digo esto? Pues porque, como en toda comedia de este tipo, siempre hay secundarios que aportan un “punch” a la historia, y en este caso contamos con la presencia del bueno de Raúl Cimas. Podrá gustarte más o menos, pero es innegable que este hombre tiene una capacidad innata para decir cualquier cosa y que resulte cómico a más no poder.

Tampoco se puede comentar mucho más de la película. Obviamente sabes cómo se va a desarrollar la historia y cuál va a ser su resolución, pero esas situaciones típicas a la par que rocambolescas, impulsadas por su reparto, hacen que te encuentres ante una película sencilla, divertida, y efectiva. Sin duda es un producto al que arrimarte estas navidades si lo que buscas es ir al cine para pasar un buen rato sin necesidad de descubrir la novena sinfonía de Beethoven pero manteniendo una calidad más que digna.

Y es que a veces, lo único que buscamos es olvidarnos de todo y pasarlo bien sin necesidad de pensar en nada más. Como siempre os animo a que vayáis a verla y opinéis vosotros mismos.

RESEÑA KRAVEN: EL CAZADOR

El llamado Sony-Verse se inició como un proyecto a largo plazo en el que Sony intentaría replicar la fórmula de Disney/Marvel, es decir, un universo compartido de, en este caso, villanos de la factoría Spider-Man. Lo que veríamos de ahí en adelante serían interpretaciones de los personajes en cuestión un tanto (bastante) alejadas de su versión de los cómics. Así que ahí se dirigía Sony, dispuesta a reventar la taquilla (cosa que hizo, por cierto) con su primera y gran apuesta: Venom. El resto, como se suele decir, es historia.

Después de la despedida de Venom el pasado octubre, llega Kraven: el Cazador para poner punto y final a este universo (si es que se le puede llamar así). Aaron Taylor-Johnson vuelve a sumarse a una película Marvel, esta vez interpretando a Kraven, uno de los villanos más famosos y salvajes (je) de Spider-Man. Está claro que lo de villano se lo vuelven a dejar en los cómics.

Si, amigos. Nos volvemos a encontrar con ese término que tanto miedo da escuchar: “antihéroe”. Llamamos “antihéroes” a aquellos personajes cuyos actos son cuestionables, pero que no llegan a ser unos villanos per se, sino que caen bien y hacen que el espectador empatice con ellos. Kraven, como no, está incluido en ese lote.

Kraven el Cazador es floja, muy floja. Mira que el nivel del universo de villanos de Sony no es nada del otro mundo, pero a esto lo llamo yo irse “por la puerta grande”. La película es un A, B y C de manual. ¿El argumento? Kraven es el hijo de un hombre malvado (interpretado por Russell Crowe) que adquiere poderes gracias a una niña que se lo encuentra porque sí. Pasados los años, se dedicará a cazar criminales mientras lucha con su pasado. Oséase, una historia de venganza de toda la vida. El problema es que parece más un defensor que un villano. Taylor-Johnson está mazadísimo y todo lo que quieras, pero no ves a la bestia que es Kraven por ningún lado. No infunde ese miedo que tiene que infundir un personaje así. El actor se entrega, pero le ponen durante las dos horas de duración a correr de arriba abajo y escalar. Escala mucho. Vamos, que estamos ante un biopic de Tom Cruise y Jesús Calleja, juntos en la misma persona. El resto de personajes pasan sin pena ni gloria, incluidos unos villanos que… telita. Por un lado tenemos a Rhino (protagonizando un momento que sigo sin poder describir) y a un señor que cuenta hasta 3 y que es clavado a Miguel Maldonado. Todos ellos tienen delante un guión del todo irregular, cuyo montaje no le favorece en absoluto, encontrándonos un largometraje lleno de parches y saltos que saltan demasiado a la vista.

El aspecto visual es el común en muchas de las actuales superproducciones, desgraciadamente. A lo mejor soy yo que me he vuelto demasiado exquisito, pero los cromas se ven a la legua, y el CGI de algunos personajes es bastante cuestionable. En su día avisaron de que iba a ser sangrienta debido a la naturaleza del personaje, y no mentían, aunque de nada sirve “tanta” sangre si, debido al ya mencionado montaje, ni se aprecia al estar interrumpida por los cortes mal hechos y unos planos que aumentan pero que también disminuyen la apreciación de lo que ocurre en pantalla. 

Parece que nada ayuda en este film cuyo presupuesto asciende a los 130 millones de dólares. Pues no, todo ese potencial no ha sido ni mucho menos aprovechado. Y eso es lo que pasa cuando no se conoce la historia de los personajes que se quieren adaptar a la gran pantalla, que te sale un mundo de villanos que no son villanos y de universos compartidos que no son universos compartidos. Kraven es el colofón a un proyecto sobre el mundo de Spider-Man al que solo le faltan dos cosas: cabeza y… Spider-Man.

Como siempre, os animo a que vayáis a verla y opinéis vosotros mismos.

RESEÑA LAS CHICAS DE LA ESTACIÓN

La verdad duele. La verdad tiene que ser contada. Y eso es precisamente lo que ha conseguido “Las chicas de la estación”.

Más que una película, es una llamada de atención, y una forma tremendamente directa de decirnos “eh, que esto existe y lo tenemos frente a todos nosotros”. Juana Macías compone un largometraje (escrito junto a Isa Sánchez) en el cual se cuentan las cosas tal y como son. Aquí no hay medias tintas, lo que se tiene que decir se dice y lo que se tiene que mostrar, se muestra. 

Basada en una historia real, nos cuenta la historia de tres amigas (Jara, Álex y Miranda) que viven en un centro de menores. Han crecido sin referentes positivos alrededor, cosa que les ha hecho tener que “buscarse las castañas” desde pequeñas. Y eso no es algo precisamente bueno, viendo lo que vemos en la película. Todo comienza con el cumpleaños de nuestra principal protagonista, Jara. El objetivo principal de las jóvenes es ir a un concierto, pero necesitan el dinero. Lo que parece una trama inocente y costumbrista pasa a ser un completo caos, cuando se ven envueltas en un oscuro mundo al juntarse con quien no deben para conseguir ese dinero. En definitiva, estamos ante una película de prostitución de menores.

Como ya he mencionado antes, la mejor forma de contar una historia así, es de esta forma. Sin andarse por las ramas, sin necesidad de maquillar nada. Estamos acostumbrados a encontrarnos con un tipo de narraciones en las que se insinúa en vez de mostrar. Aquí se da un pasito más allá. 

Obviamente, no llegamos a ver determinadas situaciones al 100% (no es para nada necesario), pero sí que tenemos momentos que van más allá de lo normalmente mostrado. Todo es lo más crudo que puede llegar a ser, porque (tristemente) así es la realidad en la que vivimos. Nuestras tres adolescentes conviven en el purgatorio, para encontrarse con el mismísimo infierno en cuanto salen por la puerta. Eso no quiere decir que no vivan momentos preciosos, pero aún así es una belleza triste, insuficiente (no para ellas, sino para el espectador). Vemos disfrutar a esas chicas, ya sea estando en la playa o asistiendo a un concierto, pero todos sabemos que esa “felicidad” no es justa para ellas, ni para ningún ser humano que se precie.

El ritmo y pulso están muy bien medidos. Si bien contamos con una cámara en mano, esta se intensifica en aquellos momentos en los que nuestras protagonistas llegan a momentos de tensión extremos (se me viene a la cabeza un momento en particular con Álex), ofreciéndonos unos planos muy cerrados y sinceros, llenos de verdad.

El reparto está espectacular. Destaquemos a sus tres protagonistas (Salua Hadra, Julieta Tobío, y María Steelman), que se comen la pantalla, con el añadido de ser actrices primerizas. Sublimes las tres, nada fácil hacer lo que hacen, y haciéndolo como lo hacen. Por otro lado, tenemos al ángel y al demonio, que acompañarán de mejor o peor forma a las adolescentes durante las casi 2 horas de metraje. Como ángel contamos con la presencia de Pepo Llopis (El Juego de las Llaves). Éste representa esa calma y cabeza que necesitan las tres chicas, brindándonos una interpretación sosegada e inspiracional. Y nuestra villana está interpretada de una forma absolutamente cruda e impactante por La Fanny. Ella es la detonante del conflicto principal de la película, y por la cual nuestras protagonistas vivirán algunos de los peores momentos de sus vidas (que no los únicos).

Si tengo que ponerle algún “pero” diría que, en ocasiones, esa rotura de la cuarta pared se me ha hecho un tanto extraña por la forma en la que está realizada, descuadrándome por momentos. Y, en segundo lugar, he de decir que la historia de Miranda se me queda un tanto coja en comparación a las de sus dos compañeras de reparto. Siento que es un personaje con muchas posibilidades e interesante que no se llega a explotar del todo.

En definitiva, es una película cruda, real y directa, que no te deja indiferente. La vida puede ser horrible, pero Juana Macías nos deja claro que lo importante no es el lugar del que vengas, sino al que decides ir.

Reseña Harold y el lápiz mágico

Hablemos de Shazam 3. Perdón, Harold y el Lápiz Mágico. Luego entenderéis esto.

Es bastante complicado hacer esta crítica. La razón es que, esta vez, me he encontrado ante un producto para toda la familia. Y claro, a uno puede no gustarle una película infantil, pero no porque sea mala, sino porque ya no se encuentra en esa franja de edad a la que está destinado dicho largometraje.

Si hablase mi yo infantil, diría que me lo he pasado muy bien con las aventuras de nuestro héroe y sus dos peculiares amigos. Y fin. Pero… Tengo 29 años (ojo, que te puede gustar cualquier tipo de peli, sea cual sea tu edad) y voy a hacer una crítica sobre la calidad cinematográfica de este film. Y lo cierto es que ha sido 1 hora y media de un producto ((dosmilero)) a más no poder en el que no hay ni un atisbo de intentar innovar o sorprender a los más pequeños.

A pesar de todo el color que se le presupone a un producto así, nos encontramos en las antípodas. El etalonaje (es decir, el grado de color) de la película es un tanto gris, además de contar con una dirección un pelín torpe. Y ya no torpe, sino que se nota que es un encargo. No hay ni ilusión ni chispa detrás de esto, que está más cerca de telefilm que de película para cines. Y estando ante una película infantil… mal vamos.

Al guión no se le pide que sea la panacea, pero al menos que contenga cierto tipo de punch. Pues nada, todo es previsible a más no poder y carente de algún momento en el que digas: “Guau. Voy a recordar esto”.

Los actores… pues bueno, lo normal en un producto así. Pero quiero destacar a Zachary Levi. ¿Qué ha ocurrido con él? ¿Cómo ha pasado de protagonizar una superproducción como Shazam a estar prácticamente desaparecido y requerir de este tipo de productos? Aquí se le ve sin ganas. Nos vuelve a “deleitar” con otro personaje de niño grande, acompañado de un festival de caritas extrañas. Esfuerzo cero por su parte.

Hablando de niños grandes, hay un guiño en la película que me pareció muy acertado. Solo diré que aparece un piano. Dicho esto, los efectos visuales no funcionan mal si comparamos su calidad con la del resto del largometraje. ¿Veis? No todo iba a ser malo.

Dicho esto, a los peques les va a molar.

Sed felices.

Reseña Yo no soy esa

¿Qué pasaría si despiertas en pleno siglo XXI después de haber estado en coma durante 20 años? Esa es la pregunta que nos plantea ‘Yo no soy esa’, la nueva película de la directora Maria Ripoll, responsable de otros largometrajes como ‘Ahora o nunca’ o ‘No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas’, entre otros.

Si, sé lo que estás pensando. El argumento está más que manido a estas alturas, esto es así. Sin ir más lejos, en 2022, Netflix nos entregó ‘Senior Year’. En ella, Rebel Wilson es una joven que, debido a un accidente, permanece en coma durante 20 años. Una vez despierta, deberá enfrentarse a un nuevo siglo lleno de cambios. ¿Os suena el argumento? Si, exactamente el mismo. Pero tranquilo todo el mundo, que el resultado no ha sido el mismo. La película de Wilson era infumable, dicho mal y pronto. Todo lo que fallaba en ella, aquí da en el clavo.

‘Yo no soy esa’ no se limita a plantarnos en la cara chascarrillo tras chascarrillo. La película está compuesta en su mayoría de momentos cómicos, si. Obviamente la gracia está en ver cómo nuestra protagonista descubre todos esos cambios que el mundo ha sufrido desde que entró en coma y las reacciones de ella ante tales cambios (esas tomaduras de pelo por parte del personaje de Adam Jezierski son oro puro). Pero donde consigue ese equilibrio es en su crudeza. A ver, el objetivo de esto es que te rías, cuando digo crudeza no me refiero a que te vayas a echar a llorar a la primera de cambio. Pero sí es cierto que retrata muy fielmente lo que es la vida, con sus altos y con sus bajos. Al problema principal de nuestra protagonista, se añaden contratiempos que afectan a la gente de su círculo cercano. Ripoll te enseña lo que es vivir, y los cambios inevitables a los que nos tenemos que enfrentar con el paso del tiempo. En este largometraje, lo que importa son las relaciones entre sus personajes.

Para ello, contamos con un elenco que cumple a las mil maravillas, destacando a sus dos protagonistas. Tanto Verónica Echegui (que repite con la directora) como Silma López están que se salen. La química y el buen rollo entre ellas se nota, y eso eleva la película cada vez que las dos amigas en la ficción se juntan. Quisiera destacar también el acierto en cuanto a la elección de las versiones más jóvenes de las dos actrices. Más allá de su interpretación, son físicamente clavadas.

En definitiva, nos encontramos ante un producto ligerito y entretenido con el que vas a reír e incluso te vas a emocionar en algunos momentos. Si lo que buscáis ir al cine, pasar un buen rato y no sentir que os están tomando el pelo, esta es vuestra película.

Trailer de la película:

Reseña Venom: El último baile

“Este es un misterio que no puede resolver, Holmes”, le decía el personaje de Mark Strong a Downey Jr en ‘Sherlock Holmes’, película de 2009. Pues bien, el misterio para mí es cómo se ha llegado a completar una trilogía de Venom. Las andanzas en solitario del personaje creado por Todd McFarlane comenzaron en 2018, cosechando un gran éxito entre el público (que no entre la crítica especializada). ¿Qué tenía que ver esa versión del supervillano con la original? Absolutamente nada. Mientras que el de los cómics era un sádico con una constante y enorme sed de venganza y destrucción, la versión cinematográfica era tu cuñado al que solo ves en las cenas de Navidad. Una buddy movie de manual, aunque carente (en mi opinión) de toda gracia y calidad cinematográfica. Dicho esto, la película fue un pelotazo, amasando más de 800 millones de dólares a nivel mundial. A la segunda parte, dirigida por Andy Serkis, no le fue de la misma manera, aunque ni mucho menos se le pudo considerar un fracaso. Sony tenía entre manos el producto más rentable y exitoso de su universo de villanos de Spider-Man, así que era necesario añadir un broche de oro a las aventuras y desventuras de Eddie y Venom.

Llegamos a 2024, y ‘Venom: el último baile’ ve la luz en los cines de todo el mundo. Las expectativas, siendo sinceros, no eran muy altas que digamos. Como os habéis podido imaginar, no soy precisamente un fan de las dos anteriores. Pero, oye, aquí hay que ver algo para opinar de ello. ¿Y qué opino de esta última aventura? Que es más de lo mismo. Y eso no es nada bueno.

Me gusta pensar que a los que les gustaron las otras dos entregas les satisfará esta. Al menos me quedo con eso, con la felicidad de los demás. Hay público para todo tipo de productos (esa es la gracia de todo esto) pero yo no me encuentro entre el público de este Venom.

Vayamos ya con la película. El villano en las sombras y creador de los simbiontes, Knull, se encuentra preso en su planeta y solo puede escapar con una especie de llave. ¿Quién tiene esa llave? Pues Venom, obviamente. Eso te lo cuentan en los primeros 2-3 minutos de película. A partir de ahí, Eddie y Venom se embarcan en una “road movie” con el Área 51 como destino. Todo cortito y al pie, que hay que llegar a la batalla final y se nos acaba el tiempo. Con esto quiero decir que el montaje es atropellado a más no poder, no te deja ni un segundo de respiro. Y eso no suele dar resultado. 

A los 20 minutos de metraje estás hastiado, las imágenes no paran de pasar a toda velocidad frente a tus ojos y ya no entiendes ni el porqué de las cosas que suceden. Secuencias de acción que se producen mientras nuestros protagonistas van soltando chascarrillos, acompañados de clásicos de Queen o Abba. Es pasmoso cómo las situaciones se van sucediendo una detrás de otra por obra y gracia del Espíritu Santo, sólo porque tienen que suceder. Nada destaca, nada sorprende.

Lo peor es que tiene un reparto tan atractivo como desaprovechado. Recordemos que, frente a nuestros ojos, pasa gente como Chiwetel Ejiofor (dejándose ver por segunda vez en Marvel), Rhys Ifans (otro viejo conocido), o Juno Temple. Hacen lo que pueden pero, en el caso de estos dos últimos, es mucho menos que suficiente para salvar la papeleta. El excesivamente simple guion no les permite mostrar ni un ápice de sus capacidades, dejándonos a personajes planos que son como son porque el mundo les ha hecho así (cosa que ocurre con el anteriormente mencionado Knull)

Los diálogos hay ocasiones en los que parecen hechos por una IA, al igual que la historia en sí. Tom Hardy, pues… su buen piloto automático y a correr, aunque se nota que se lo pasa bien haciendo esto.

En resumen, una pena que un personaje con tanto potencial haya sido desperdiciado de esta manera. Y no le pasa solo a Venom. En los últimos años ha surgido la tendencia (la cual odio) de convertir a los villanos en “antihéroes”. No se puede amar a un desgraciado, no. Hay que blanquearlo y hacerlo accesible a todo tipo de público. Pues no. Si un personaje es cruel y amoral, habrá que amarlo tal y como es, digo yo. Y eso le ha ocurrido a Sony con su universo de villanos. Lo primero que, si es un villano, es un villano. Y lo segundo, que son villanos de Spider-Man. Y, al menos en este universo de Sony, el héroe arácnido ni está… ni se le espera. 

Lo dicho: si te gustaron las anteriores, aquí tienes dos tazas. Si por el contrario no eres partidario… te sugiero que busques alguna otra opción.

Reseña cortometraje Ecos

Un programa de radio nocturno, una presentadora comprensiva y exitosa, y oyentes que llaman para contar sus experiencias. ¿Qué podría pasar?

Jose Luis Mora nos presenta una historia en la que nuestro protagonista, Elena Carbonell, se encuentra ante un programa mas en el que escuchar y, si puede ser, ayudar a sus oyentes. Pero todo se tuerce cuando recibe una llamada perturbadora con ecos del pasado.

Que su breve duración no os engañe. Suele decirse que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, ¿verdad? Pues, en este caso, no se equivoca lo más mínimo. Esta historia te mantendrá pegado a la pantalla de principio a fin, gracias a una puesta en escena sencilla pero efectiva, y alguna que otra sorpresa. 

Poco más se puede decir sin entrar en terreno spoiler, pero lo que os aseguro es que no dejará a nadie indiferente, y dará que pensar.

Reseña Soy Nevenka

Soy Nevenka dirigida por **Icíar Bollaín**, es una película profundamente necesaria y conmovedor basada en hechos reales, que revisita un caso clave en la historia reciente de España. Nevenka Fernández fue la primera mujer en ganar una demanda por acoso sexual contra un político en España, a principios de los años 2000. Esta película no solo relata los hechos, sino que nos invita a reflexionar sobre cómo el machismo imperaba en aquella época y cómo ha evolucionado nuestra sociedad desde entonces. 

Es un documental recomendable para todo el mundo, como bien opino personalmente, independientemente de si se conocía el caso o no, su mensaje es universal: muestra el impacto devastador del abuso de poder y la importancia de alzar la voz frente a la injusticia. A través del testimonio de Nevenka y de las cuidadas recreaciones de los hechos, Bollaín logra capturar de forma escalofriante la realidad de aquel momento. Es impactante ver cómo una sociedad entera se posicionó, en muchos casos, del lado del agresor, y cómo la víctima fue tratada como una villana.

El reparto y la manera en la que se reconstruyen los eventos son otro de los aciertos de la película. Cada escena invita a la reflexión y a analizar con detalle lo que significó para Nevenka enfrentarse a un sistema que no estaba preparado para escucharla ni protegerla. El hecho de que ella, en lugar de ser comprendida, fuera convertida en el “verdugo” de su propio caso, es una de las preguntas más dolorosas que surgen de este relato. 

Es imposible no sentir una empatía abrumadora al imaginar el dolor que Nevenka y su familia debieron soportar en aquellos momentos. Su valentía no solo les costó años de sufrimiento, sino que también abrió una puerta para todas las mujeres que vinieron después, para que jamás vuelvan a callar ante una situación similar. 

Icíar Bollaín ha creado una obra que, más allá de su valor cinematográfico, tiene un peso histórico y social crucial. Gracias a Nevenka, muchas mujeres hoy encuentran el valor de denunciar, y esta película es un recordatorio de que el machismo, aunque haya avanzado en su erradicación, sigue siendo un tema que debemos confrontar continuamente. 

En definitiva, “Soy Nevenka” es una película que no solo cuenta una historia, sino que sirve como espejo de nuestra sociedad, de cómo hemos cambiado y de todo lo que aún queda por hacer, el abuso de poder sigue estando presente en nuestros días.

Reseña Future Shock

¿Qué harías ante el fin del mundo? Esta es la impactante situación que nos plantea FUTURE SHOCK, el mediometraje dirigido por Jose Luis Mora.

Nos encontramos ante un mediometraje con un tema muy claro: el apocalipsis. Varios misiles nucleares se avecinan, y su única misión es acabar con la raza humana. Pero lo realmente interesante es la forma de de afrontarlo que tiene su director. Esta historia está dividida, valga la redundancia, en un buen número de historias autoconclusivas. En ellas, nuestros protagonistas tendrán que afrontar la extinción de la humanidad a su manera. No os creáis que se trata solamente de un drama apocalíptico, no. Podemos encontrar también historias con un toque cómico, otras con aroma zombie, e incluso las hay que se atreven a romper la cuarta pared y divertirnos a la vez que nos mantienen con la tensión propia de un producto con esta premisa.

Precisamente la gracia está en que el espectador pueda identificarse con cualquiera de los personajes que se nos presentan, de una manera u otra, pero siempre mostrando una realidad social a la que, tristemente, nos toca enfrentarnos día a día.

Un apartado técnico que sorprende a la par que varía con cada historia y un reparto que cumple a la perfección. Mención especial y personal a las intervenciones de Roberta Pasquinucci, Alba García, y Octavi Pujalte. ¿Elegir una historia favorita? Difícil, ya que cada una tiene un aspecto singular y especial que la diferencia del resto.

Porque, al fin y al cabo, en eso consiste la vida: en una serie de historias únicas e irrepetibles.