«Ésta es la historia de Vellido Dolfos, un noble leonés que se llenó de valor para cambiar el curso de la historia cuando en el 1072 Zamora fue cercada por el rey Sancho l de Castilla. Una decisión a causa de la que durante siglos fue tachado de traidor y villano. Pero ésta no es sólo una novela con la que viajar al pasado, sino también la historia de un amor que quemaba, de la pasión que movía a Vellido Dolfos, enamorado de Urraca, la señora de Zamora y enamorado de la vida. Una novela corta en la que se mezcla leyenda e historia, una novela envuelta en una bruma de sensualidad que pretende ser un ensalzamiento al amor, al que no se ve y al concupiscente».
Cuando comencé a leer Canto al amor, no sabía qué me iba a encontrar, pero desde luego jamás habría imaginado hallar una historia de ficción histórica que me impactase tanto y me mantuviera en vilo de esta manera. Apenas 70 páginas de romance, tensión e Historia de España. Adentrémonos en las vidas de Dolfos y Urraca de la mano de María Vázquez.
Antes de meternos de lleno en la historia, María nos pone en contexto: año 1072, después de que el rey Sancho derrocase a su hermano Alfonso y comenzase a hacerse con las tierras del reino de León. Doña Urraca, hermana de ambos reyes y señora de Zamora, se niega a rendir la plaza ante Sancho, pues ha jurado lealtad a su hermano Alfonso y al último deseo de su padre, Fernando I, de custodiar un punto clave en la geografía de la península. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que los musulmanes no atacarían un enclave gobernado por una mujer.
En medio de este contexto político, doña Urraca comparte un idilio con Vellido Dolfos, un personaje del que se habla en el Cantar del Mio Cid y que, según cuentan, fue el artífice de la muerte del rey Sancho. Toda la trama gira en torno a ese amor y a cómo el rey usurpador asedia Zamora hasta el punto de obligar a tomar medidas drásticas: que Dolfos se infiltre en las líneas enemigas y acabe con la vida de Sancho.
No me voy a detener, al menos en esta ocasión, a analizar los personajes, pues fueron reales y María ha hecho una investigación muy profunda sobre ellos. Urraca era fuerte, decidida, valiente y fiel a sus principios. Dolfos, según se cuenta, era un hombre dedicado enteramente a su señora y a la protección de la ciudad, leal a Urraca a pesar de estar casado. También podemos disfrutar de la aparición de don Rodrigo Díaz de Vivar, nuestro legendario Cid, que participó en el asedio desde el bando de Sancho.
Lo que sí quiero resaltar es la belleza del texto. María utiliza un lenguaje que nos transporta a pleno siglo XI, sin dejar de lado el objetivo de hacerle entender al lector lo que ocurre. Con las filigranas justas y precisas, la autora describe los momentos de pasión entre los amantes, los de angustia entre las gentes de Zamora y la incertidumbre constante que rodea a Dolfos hasta que acaba con el rey Sancho.
Una obra de arte, sin duda, y de documentación. Al finalizar la lectura, María deja la ventana abierta a una pequeña porción de la labor de investigación que realizó antes de escribir esta historia y nos advierte que se tomó ciertas licencias respecto al romance de los protagonistas y la actuación de Dolfos, pues no queda del todo claro cómo aconteció realmente la muerte del rey.
Romance, historia y Zamora como telón de fondo para recordarnos que también en nuestro país se vivieron momentos que merecen ser narrados. Gracias, María, por regalarnos de nuevo tu talento.
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